El Congreso Judío Mundial (WJC) clausuró ayer su décimocuarta asamblea plenaria en Budapest con una denuncia del incremento del antisemitismo en el mundo y puso de manifiesto la existencia de un frente hostil a Israel capitaneado por países como Irán y Venezuela. El presidente del WJC, Ronald S. Lauder, -que fue reelegido para el cargo para los próximos cuatro años- alertó sobre «los peligros» del extremismo en una Europa en crisis y destacó la necesidad de «combatir el antisemitismo en todas sus formas».