La policía francesa arrestó a dos hombres sospechosos de violencia por motivos raciales contra una pareja judía cerca de París.
La policía francesa arrestó a dos hombres sospechosos de violencia por motivos raciales contra una pareja judía cerca de París.
Ante el aumento de manifestaciones antisemitas, resulta imprescindible para combatirlo desmenuzar los diferentes prejuicios que conforman este flagelo milenario, que si bien se mantuvo oculto durante unas décadas después de la Shoá, actualmente vuelve a cobrar fuerza a nivel internacional, en particular bajo el pretexto del conflicto israelo-palestino. Sin embargo, tal como explica el autor de esta columna, la raíz del odio no se origina en ninguno de los argumentos enarbolados tradicionalmente, sino más bien en el miedo a los judíos.
En el mes de Octubre, The New York Times International Weekly saca un artículo cuyo título es «El demonio revive en Europa». Obvio que dice lo que ya todos sabemos y esperábamos, un antisemitismo creciente a la luz del conflicto árabe-israelí y motorizado fundamentalmente por gran parte de las comunidades árabes y musulmanas que han «migrado o invadido» el viejo continente, y que por su cantidad y rápido crecimiento demográfico han girado «el fiel o el eje de la balanza» en lo poblacional, cultural, y en lo social y político. Sorprendentemente, nuestros belicosos primos encuentran en Europa aliados entre grupos de izquierda (por lo general contrarios a Israel), y también en sectores no tan marginales de derecha que cegados por el odio antisemita, no dudan en juntarse con quién sea, a los fines de poder criticar y atacar a Israel (traducido al vulgo se trata de un antisemitismo maquillado).
Una investigación, que fue realizada por el Centro para la investigación del prejuicio de la Universidad de Varsovia, encontró que la opinión del 14 por ciento de los participantes muestra que el discurso del odio racista es común en Polonia.