El gobierno austriaco clausuró una escuela saudí en Viena bajo las acusaciones de que los profesores y directores de la institución proporcionan libros antisemitas como material de estudio para sus alumnos.
El gobierno austriaco clausuró una escuela saudí en Viena bajo las acusaciones de que los profesores y directores de la institución proporcionan libros antisemitas como material de estudio para sus alumnos.
Las fuerzas de seguridad investigan a un imán residente en España llamado Salahuddín Al Mussaoui por difundir mensajes antisemitas en un discurso en el que pide la destrucción de los judíos y llama a apredrearles y no dejar ninguno con vida, según fuentes de la lucha antiterrorista. «Allah, destruye a los judíos, no dejes ninguno», afirma en sus discursos.
Hace unos días, ocurrió otro incidente “lingüístico” de connotaciones antijudías, en este caso el de una flamante alcaldesa que dijo “no ser una perra judía”. Aunque muchos digan que es algo ancestral, sin significado real hoy, es curioso que todavía sigan oyéndose a menudo estas frases. El lenguaje es importante. Hace unos meses, Twitter tuvo que bloquear el hashtag y los mensajes tras el partido de baloncesto en que ganó el Maccabi de Tel Aviv, ante la avalancha de mensajes antiisraelíes, lo que provocó incluso una queja ante Asuntos Exteriores de la Embajada de Israel en Madrid. La red española está plagada de insultos a Israel. Y esto en un país que debe gran parte de su cultura y su pasado a la aportación del fermento hebreo, como nos recordó Américo Castro.
¿Qué sucede en los Parlamentos de Europa? No discuten sobre como tratar con los 10 millones de sirios expulsados de sus hogares, o con los millones de africanos asolados por la guerra y el hambre, o sobre la situación de los cristianos y los yezidíes en los países musulmanes, y tampoco opinan sobre las turbulencias en Libia e Irak, o el golpe de Estado en Egipto. En concreto, discuten el reconocimiento de un Estado palestino unilateralmente, en contraposición al espíritu de Oslo que supeditaba este reconocimiento a las negociaciones entre las partes. ¿Qué los lleva a esto? Puedo nombrar tres razones principales: dos relacionados con el Islam y otra con el antisemitismo occidental.