Que uno se encuentre a gente en Facebook que apela a los Protocolos de los Sabios de Sion para “demostrar” que los judíos estamos intentando dominar al mundo tiene cierta lógica. Bien ha dicho Umberto Eco que las redes sociales le han dado voz a muchos idiotas. Pero que lo haga un Diplomático, representante de un pretendido Estado, es escandaloso. Automáticamente queda rebajado a ese nivel de inopia, absoluta miseria intelectual, apenas entendible en las hordas de tarugos que creen que con Google han logrado descubrir el secreto complot de los judíos, pero del todo injustificable en alguien que ostenta el rango de representante diplomático.
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