El crimen ocurrido el martes pasado en la ciudad de Paysandú, que le costara la vida a David Fremd, requiere para su tratamiento una especial ponderación: ni adjetivos altisonantes ni conclusiones apresuradas son aconsejables. Pero también requiere de la sociedad en su conjunto una reacción acorde con las circunstancias. Los poderes del Estado, el sistema político, las organizaciones civiles y los ciudadanos del país, debemos hacer un esfuerzo conjunto por entender la enormidad de lo ocurrido y actuar en consecuencia.