El titular de la entidad judía, Julio Schlosser, calificó el hecho como una “catástrofe”; “Esperemos que el fiscal encuentre la paz, que no encontró entre nosotros”, sostuvo
El titular de la entidad judía, Julio Schlosser, calificó el hecho como una “catástrofe”; “Esperemos que el fiscal encuentre la paz, que no encontró entre nosotros”, sostuvo
Alberto Nisman denunció a la presidenta por “fabricar la inocencia” de los terroristas que causaron la muerte de 85 personas en un centro judío de Buenos Aires hace 20
El atentado contra la AMIA, que no ha sido esclarecido 20 años después de haber sido perpetrado, volvió a convertirse ayer en el campo de una batalla judicial y política. La metáfora es desafortunada, pero inevitable: la denuncia del fiscal Alberto Nisman contra varios encumbrados funcionarios y dirigentes del oficialismo, entre los que se encuentra Cristina Kirchner, por haber negociado con Irán la provisión de petróleo a cambio de la impunidad de los acusados por el ataque terrorista, es una bomba de profundidad. Sus efectos irán aflorando con los días. Tiene, por supuesto, una gravedad institucional extrema: ningún jefe de Estado en ejercicio fue acusado de ser cómplice de un atentado terrorista.
A partir del Encuentro de Parlamentarios Latinoamericanos que organizara el Congreso Judío Latinoamericano en el marco del 20º Aniversario del atentado contra la AMIA, el Diputado Jaime Trobo, participante en el mismo junto al Senador Carlos Baráibar y los Representantes Nacionales Germán Cardoso, Alvaro Delgado y Daniel Radío, presentó al Parlatino una moción de reclamo a la República de Irán.