La frustración palestina contra los países árabes

Una declaración de guerra contra Estados Unidos, según el punto de vista palestino, habría sido la respuesta apropiada para el anunció del presidente estadounidense Donald Trump, el pasado 6 de diciembre, en el que reconoció a Jerusalén como capital de Israel. Para los palestinos, las demostraciones antiestadounidenses que se realizaron en algunos países árabes como Egipto, Jordania, Túnez, Irak y Líbano, fueron un buen principio. Pero dichas protestas han fallado en satisfacer el apetito de los palestinos, que esperaban que las cabezas de los estados árabes y sus gobiernos tomaran medidas más drásticas contra los Estados Unidos.

Obvio, Jerusalén

La justicia poética siempre es justicia del sentido común. El reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel pone fin a un mezquino absurdo de la historia moderna. Sobre todo, contribuye a restaurar el principio de realidad en un conflicto emponzoñado por la demagogia del mundo árabe, la pusilanimidad de Occidente y la incapacidad de los palestinos para darse un liderazgo viable y honesto.

Quemar una estrella de David en Alemania no es libertad de expresión

Alemania es un país abierto y tolerante. Quien quiera vivir en Alemania, debe aceptar nuestro consenso de valores. Uno de ellos es la lucha contra el antisemitismo, opina la redactora en jefe de DW, Ines Pohl. El derecho a manifestarse en Alemania tiene mucho valor. Este derecho solo se puede restringir en muy contados casos. Por eso nuestra democracia tiene que soportar, una y otra vez, que en las calles alemanas se coreen lemas esencialmente antidemocráticos. Por ejemplo, la torpe expresión «fuera, extranjeros”.

Por qué Irán hace lo que hace

Sorpresa y media: Irán confirmó a Nisman, no a Cristina Kirchner ni a Héctor Timerman. Y de paso, desairó al ex jefe de la Interpol, Ronald Noble, que tampoco es precisamente un personaje secundario en esta historia. En una nota, el canciller iraní declaró que su país y la Argentina acordaron en el pacto de 2013 pedir a la Interpol que levantara las alertas rojas sobre los iraníes acusados por la voladura de la AMIA. La ex presidenta, el ex canciller y el ex de Interpol siempre negaron esa moneda de cambio.