Visitando Ramallah, la Capital de la Autoridad Palestina

Ramallah es una ciudad como cualquier otra: viva, con sonidos y olores, madura con una energía única en áreas ampliamente pobladas. Vi hermosos edificios de apartamentos, escuelas y mezquitas imponentes contrastadas con calles llenas de basura. En la principal ciudad de la Autoridad Palestina, presencié a niñas en camisetas sin mangas y pantalones cortos bebiendo café helado frente a las mezquitas durante el llamado a la oración. En este paisaje de la vida, un elemento abrumador se sintió fuera de lugar: en Ramallah, a donde quiera que vaya, un odio vehemente a Israel y una negación de la historia judía en la tierra de Israel irrumpe por toda la ciudad, una abrumadora corriente de opresión de identidad.

De musulmán egipcio a defensor de Israel

La angustiante travesía de Hussein Aboubakr Mansour de la opresión a la libertad. “Todos recibimos la narrativa de quiénes somos. El cuento que yo recibí era que yo era miembro del mejor país del mundo” pero su mayor sorpresa “fue cuando comencé a examinar de cerca a Israel como una cultura”, cuenta. “En Israel hay un estándar aceptado de decencia humana. Para mi sorpresa, descubrí que los judíos tienen un estándar de tolerancia mucho más elevado, y que su objetivo no es matar a los árabes tal como los árabes se enfocan en matar a los judíos. Esta inmensa diferencia moral me abrió los ojos”.

Raad Salam: “Es importante un acercamiento al Judaísmo porque es la base de todas las religiones”

Raad Salam, doctor en Filología Árabe y estudios islámicos, trasmitió el pasado 14 de febrero en una conferencia, que las tres religiones monoteístas «hunden sus raíces en Abraham y lo consideran como padre de todos los profetas y amigo de Dios». Como también las tres creen en «los profetas, la creación y el paraíso, por lo tanto tienen cosas en común aunque se encuentran muchas diferencias evidentemente». En concreto, Salam entiende que el judaísmo es la base de las tres religiones monoteístas.