Misión imposible
El presidente Obama emprendió algo que yo nunca había visto antes: dos misiones imposibles al mismo tiempo. Un esfuerzo simultáneo para remediar las dos divisiones más encarnizadas en el Oriente Medio: el conflicto árabe-israelí y el chiita-sunnita centrado en Irak. Hay que darle crédito. El tipo es audaz. No obstante, si por milagro las conversaciones israelí-palestinas producen una solución, y los chiítas y sunnitas logran redactar su propio contrato social sobre cómo vivir juntos, se podría imaginar un Oriente Medio liberado de la tensión de eternas guerras.