Luces y sombras de una guerra histórica

Hoy 5 de junio, hace exactamente 52 años, comenzaba la guerra de los Seis Días. Por un lado, fue una gran victoria militar israelí -lo cual salvó a Israel de la destrucción que los árabes prometían-, y por otro, creó uno de los mayores problemas con los que sigue lidiando Israel, que continúa controlando territorios conquistados en aquel enfrentamiento. El tema, como es sabido, no es solamente motivo de conflicto con los palestinos y de críticas internacionales, sino también de polémica dentro de Israel. Y se enfrentan aquí consideraciones políticas, de seguridad y de fe.

Más cerca de la cura

Científicos del Centro Médico Sheba en el hospital Tel Hashomer anunciaron que desarrollaron una medicina que ofrece «esperanza potencial» a pacientes con un tipo específico de cáncer de páncreas. El medicamento fue desarrollado en conjunto con las farmacéuticas AstraZeneca y Merck y ayudaría a retrasar el avance de la enfermedad.

El último testigo de Sobibor

Apenas tenía 21 años cuando Semion Rosenfeld escapó del horror. «No tenía miedo, no tenía tiempo para pensarlo, quería sobrevivir», diría tiempo después de convertirse en uno de los héroes de la célebre fuga del campo de exterminio de Sobibor, en la Polonia ocupada. Y sobrevivió. A la Segunda Guerra Mundial y al resto de los casi 300 presos que lograron burlar a los nazis en 1943. Rosenfeld, el último testigo de Sobibor, falleció este lunes en Israel a los 96 años.

Fantasmas del pasado

En un sondeo llevado a cabo en 12 países de Europa por la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea (con sede en Viena) entre 16.500 personas definidas como de “religión judía”, una tercera parte de los entrevistados respondió que el año anterior había sido víctima de actos de carácter antisemita. Entonces, la pregunta a la que que nos enfrentamos es qué nos pasa a los europeos si, al cabo de 74 años de la apertura de las puertas de Auschwitz y 75 del descubrimiento de las cenizas de Treblinka, vuelven los fantasmas que creíamos derrotados definitivamente.