De la primavera árabe al invierno israelí
El Medio Oriente ha sido legendariamente una región colmada de incertidumbres, pero aún para sus estándares usuales, desde el estallido de las revueltas árabes el escenario de lo inesperado ha estado subiendo hasta alcanzar niveles peligrosamente inquietantes. Para el Estado de Israel esto ha sido trágicamente obvio. El resquebrajamiento de su relación con Turquía y el deterioro de su relación con Egipto son los dos más grandes males estratégicos que han surgido de este cuadro de situación. Desde que Turquía reconoció a Israel en 1949, convirtiéndose en la primera nación musulmana en hacerlo, y desde que Egipto firmó la paz con Israel en 1979, transformándose en la primera nación árabe en lograrlo, Jerusalem halló cierto consuelo en la realidad de que dos actores centrales de la geopolítica regional estaban, de algún modo, de su lado.