De la primavera árabe al invierno israelí

El Medio Oriente ha sido legendariamente una región colmada de incertidumbres, pero aún para sus estándares usuales, desde el estallido de las revueltas árabes el escenario de lo inesperado ha estado subiendo hasta alcanzar niveles peligrosamente inquietantes. Para el Estado de Israel esto ha sido trágicamente obvio. El resquebrajamiento de su relación con Turquía y el deterioro de su relación con Egipto son los dos más grandes males estratégicos que han surgido de este cuadro de situación. Desde que Turquía reconoció a Israel en 1949, convirtiéndose en la primera nación musulmana en hacerlo, y desde que Egipto firmó la paz con Israel en 1979, transformándose en la primera nación árabe en lograrlo, Jerusalem halló cierto consuelo en la realidad de que dos actores centrales de la geopolítica regional estaban, de algún modo, de su lado.

DURBAN III. WE HAVE A DREAM

Por estos días varios países importantes de occidente han anunciado su no comparecencia a la conferencia Durban III. Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Gran Bretaña, Francia, República Checa, Italia, Austria, Alemania y Holanda además de Israel.

DURBAN III We have a dream

Por estos días varios países importantes de occidente han anunciado su no comparecencia a la conferencia Durban III. Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Gran Bretaña, Francia, República Checa, Italia, Austria, Alemania y Holanda además de Israel. Esta es la saga de la lamentable distorsión que sufrió la Conferencia Mundial contra el Racismo en Durban 2001, donde multitud de minorías étnicas o religiosas y activistas de derechos humanos de todo el mundo se vieron arrasados por una colosal movida antisemita promovida por los países de la Conferencia Islámica (57 en total), con la aquiescencia del país anfitrión –Sudáfrica-, y la impotencia de los organizadores –la ONU-.

La presión diplomática rinde frutos: Nigeria se abstendrá

El primer ministro Biniamín Netanyahu voló hacia Estado Unidos para liderar una ofensiva diplomática en Nueva York con el objeto de impedir la admisión de la Autoridad Palestina como Estado de pleno derecho en las Naciones Unidas. La campaña israelí trata de impedir que los palestinos consigan una mayoría de dos tercios de apoyo a la moción palestina en el Consejo de Seguridad, para evitar que Estados Unidos tenga que emplear el veto para bloquear esa iniciativa.