El virus del odio

Es doloroso observar las redes sociales en estas fechas. A diferencia de lo que pasa en cualquier otro conflicto internacional, en éste se puede percibir una cantidad desmesurada de odio. Hamás está ganando una guerra mediática y, con ella, contagiando al mundo de sentimientos cargados de violencia. El antisemitismo ha inundado las calles, se han hecho marchas alrededor del mundo para boicotear a los judíos e incluso se ha llegado a agresiones físicas.

¿Qué más hace falta para entender lo que es Hamás?

Tenemos una sugerencia, desde nuestro modesto rol periodístico: no gasten energía girando totalmente de rumbo y pasando a defender públicamente a Israel… pero dediquen desde ahora la mitad de la energía ya usada antes a condenar a Israel como el villano del mundo, a advertir a Hamas. ¿Saben qué? No a condenarlo…sólo a advertirle…

Nada hoy más revolucionario que la Paz…

Hace días, semanas…años que nos hablan/ hablamos, sentimos/ lloramos muertes y violencia. El mundo es uno y nada de lo humano nos debe ser ajeno. Me duele la guerra. Todas las guerras, y cuando el conflicto vuelve a sonar en el Medio Oriente mi indignación se acrecienta. ¿Cómo puede suceder en tierras por donde transitaron hombres y mujeres fundadores de las primeras civilizaciones?

Israel no es el problema

En esta columna de hoy, bien podría compartir con ustedes algunos hechos históricos fascinantes de la milenaria cultura árabe. También pensamientos y magníficas experiencias acerca de esa antigua cultura. Pero claro, en estos días, todas las personas parecieran estar en carne viva, hablan, entienden y hasta pareciera que tienen la solución a lo que está sucediendo en Gaza, con el conflicto Palestino-Israelí. Me referiré a ello solamente de paso y, en todo caso, será tema de un próximo análisis.