En la fábrica de Óskar Schindler
Alguien pensó que los presos querrían escribir a sus familiares y amigos y ordenó preparar postales acuñadas en Dachaulager, Mathausenlager y Auschwitzlager. O acaso pensó que enviar aquellas letras ayudaría a dar la imagen de normalidad que durante un tiempo intentó alimentar el régimen nazi antes de quitarse la máscara por completo. Algunas se pueden leer en la vieja fábrica de Óskar Schindler, hoy reconvertida en un espacio de memoria donde se puede ver la exposición permanente Cracovia bajo la ocupación nazi.