Los bebés milagro de Mauthausen

Josef Mengele retorció los pechos de Anka Nathanová para comprobar si estaba embarazada. Los 30 kilos que pesaba cuando entró en Auschwitz impidieron que descubriese el feto que llevaba en sus entrañas. Su hija, Eva Clarke, llegó al mundo en una carreta llena de mujeres muertas o enfermas de tifus a las puertas de Mauthausen, adonde fue trasladada su madre desde el campo en Polonia tras viajar durante 16 días en uno de los trenes de la muerte, comiendo apenas unas migas de pan y bebiendo unas gotas de agua.