Nada auguraba que Friedrich Reck pudiera convertirse en un héroe de la resistencia contra el nazismo; ni siquiera en una víctima. Era un escritor de novelas de entretenimiento de mucho éxito que se hacían más populares aun cuando las adaptaban al cine. En mayo de 1936 empezó a escribir de manera intermitente un diario. No eran entradas regulares en las que contara los hechos de su vida. Eran, de tarde en tarde, explosiones secretas de furia, testimonios más bien impersonales de lo que estaba viviendo, de lo que sucedía cerca de él y en toda Alemania; y sobre todo reflexiones acerca de lo que le obsesionaba, el hecho monstruoso de que el nazismo hubiera podido imponerse…