La ruta asesina de los hombres cultivados

Un estudio del historiador Christian Ingrao, de inusual facultad reveladora, sigue la trayectoria de 80 intelectuales que ingresaron al servicio de información de las SS, hicieron carrera en la burocracia nazi y fueron parte de la teorización, planificación y exterminio de millones de personas. Eran historiadores, filólogos, economistas, sociólogos, filósofos, juristas o profesionales en campos afines. Varias de ellas, personas cultivadas, estudiosas, informadas. Provenían de distintas partes de Alemania. ¿Qué tenían en común aquellos hombres que se hicieron miembros de la SD, el Servicio de Seguridad nazi?

El discurso del odio toma el país de Trump

Lugares como Clarksdale (Mississippi) lucen las insignias de lugares que almacenan en sus entrañas incontables cúmulos de historia. En el pequeño pueblo del condado de Coahoma, frontera con el gran río, nacieron Sam Cooke, John Lee Hooker, Ike Turner y Son House. También vivieron, entre otros, Muddy Waters y Howlin’Wolf. Palabras mayores de la historia cultural del siglo XX… y de algunas de sus más flagrantes pesadillas. Porque en Mississippi, igual que en los estados aledaños, Alabama, Tennessee, Arkansas, Lousiana, etc., todavía late la bestia racista. Una galaxia de grupúsculos neonazis, admiradores de Hitler, supremacistas blancos y devotos del KKK en sus distintas facciones, que extiende su zarpa desde Mountain View (California) a Hempestead (Nueva York), sede del capítulo local de los Caballeros del Ku Klux Klan.

¿Tiene ISIS la capacidad de continuar su ofensiva europea?

En una de sus últimas declaraciones, el Estado Islámico advirtió que España y el Vaticano serían sus próximos objetivos, pero el debate sobre la real existencia del grupo yihadista en el Viejo Continente no está zanjado. Según sus amenazantes comunicados, el Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) está ampliando la lista de países que están como objetivos entre sus prioridades.

En la burbuja del fanatismo

Los anima un espíritu común, se saben de pronto distintos a los demás, y empiezan a operar en el orden superior de las gestas gloriosas. Un buen día llega el momento y toca proceder. Es lo que les ha pasado a los muchachos que, en Barcelona y Cambrils, se lanzaron contra sus semejantes con el loco afán de provocar la mayor destrucción posible. Se habían preparado para hacerlo, lo hicieron.