Historia de las primeras sinagogas

07/Feb/2013

Milim Cultural, Nº2

Historia de las primeras sinagogas

Las primeras sinagogas surgieron en Israel, para difundirse a través del Mediterráneo y finalmente hacia todos los lugares donde hubieran comunidades judías establecidas. Las sinagogas y el Talmud de Babilonia,el Talmud Babli, fueron los que establecieron el modo de existencia judía, también los grandes hombres que a través de los siglos contribuyeron con sus aportes a la legislación y tradiciones judaicas, entre ellos el más grande de todos, Maimónides.Entre todos, establecieron una forma de existencia que resistió el paso de los milenios en la dispersión, a los intentos de evangelización y a todo tipo de amenazas y persecuciones. Somos hijos de todo ese pasado que conforma nuestra historia, nuestra identidad, la de «un pueblo terco que insiste en seguir su propio camino».La Kehilá o Cahal ( comunidad judía) fue el lugar donde se organizó la vida judía social y política desde la muy temprana Edad Media .Ofrecía el marco para la celebración, el consuelo y una jurisdicción particular para todos sus componentes. Todo judío adulto acudía dos veces al día a la sinagoga a la oración comunitaria y los niños socializaban allí. La comunidad, representada por líderes nombrados o elegidos, se encargaba de satisfacer las necesidades rituales, sociales y políticas de sus miembros y por lo general ejercía un estricto control social.Nombraba, controlaba y en parte también pagaba a sus funcionarios: cantor profesional (jazan), sacristán (shammesh), receptor de impuestos y caridad (gabbai), de vez en cuando también, el matarife ritual (shojet), maestros etc. Recaudaba impuestos y se encargaba del cementerio, de la sinagoga, del tribunal, de los pobres y de otras necesidades comunales. A partir del siglo XI hubo de Rusia a España, de Sicilia a Inglaterra, tendencias a formar federaciones regionales y supraregionales: eran unidades que formaban comunidades unidas en torno a los cementerios, había unidades territoriales y comunidades judías de reinos enteros que se reunían en unidades mayores, unas veces por iniciativa propia, otras a instancias de los soberanos cristianos. Servían a las mismas necesidades que tenían las pequeñas comunidades individuales: representación de la comunidad judía ante las autoridades, recolección fiscal, preservación de cementerios y actividades caritativas, a escala regional, y decretando taqqanot (decretos) para el control social. La actividad judicial también era una responsabilidad de los órganos territoriales, al menos en regiones en donde un Rab supremo (Gran Rabino) era nombrado por las autoridades de las regiones donde estas comunidades estaban asentadas. En todas las regiones europeas, se produjo una uniformidad sorprendente. Ésta tenía dos raíces importantes: emergió de una tradición común formada en la Antigüedad Tardía, transmitida por la erudición rabínica y que determinaba la base normativa, la constitución de la comunidad y sus funciones más importantes. Las comunidades se encontraban envueltas en un marco de soberanía, que a pesar de todas las diferencias mostraba estructuras comunes y exigía por tanto soluciones parecidas ; todo esto generalmente dentro de las sociedades urbanas con las que tenían mucho en común y que por tanto seguían un modelo europeo.