El 12 de agosto de 1952, el régimen de Iósif Stalin ejecutó en Moscú a destacados escritores, poetas, artistas e intelectuales judíos. La fecha se convirtió en uno de los símbolos más dolorosos de la persecución contra la cultura judía en la Unión Soviética.
La tragedia tuvo como escenario la prisión de Lubianka, sede de la policía política soviética. Allí fueron ejecutados, entre otros, los escritores y poetas en idish Peretz Markish, David Hofstein, Itzik Fefer, Leib Kvitko y David Bergelson, además del actor Benjamin Zuskin y otras figuras de la intelectualidad judía soviética. Muchos habían formado parte del Comité Judío Antifascista, creado durante la Segunda Guerra Mundial para movilizar apoyo internacional a la lucha contra la Alemania nazi.
Paradójicamente, quienes durante la guerra habían sido útiles al régimen soviético pasaron a convertirse después en sospechosos. Terminada la contienda, Stalin intensificó la persecución contra intelectuales judíos. Las acusaciones hablaban de “cosmopolitismo”, nacionalismo o espionaje, pero detrás de ellas también estaba la voluntad de controlar y debilitar las expresiones de identidad y cultura judías.
Los escritores fueron arrestados, interrogados y sometidos a un proceso secreto. Después de años de prisión, fueron condenados sin un juicio público y ejecutados el 12 de agosto de 1952. Sus familias, durante mucho tiempo, recibieron información falsa o incompleta sobre su destino.
La persecución no comenzó ni terminó aquella noche. Instituciones culturales judías fueron clausuradas, publicaciones en idish dejaron de existir y numerosos intelectuales fueron arrestados o enviados a campos de trabajo. La ejecución de agosto de 1952 representó el golpe final contra buena parte de una generación que había mantenido viva la literatura y la cultura judías en la Unión Soviética.
La noticia de las ejecuciones permaneció durante años bajo el silencio impuesto por las autoridades soviéticas. Recién después de la muerte de Stalin, en 1953, comenzaron a conocerse las dimensiones de la represión. Con el tiempo, la fecha del 12 de agosto pasó a ser recordada como la “Noche de los Poetas Asesinados”, aunque las víctimas fueron mucho más que poetas: fueron escritores, actores, artistas e intelectuales.
Recordarlos hoy no significa solamente mirar hacia uno de los capítulos más oscuros del estalinismo. Significa también reconocer el valor de una generación que intentó preservar una lengua, una literatura y una identidad frente a un régimen que buscaba controlar incluso la memoria y la expresión cultural.
Lista de los poetas asesinados
David Hofstein (1889-1952), poeta Yiddish
Itzik Fefer (1900-1952), poeta Yiddish, informante del Ministerio del Interior
Leib Kvitko (1890-1952), poeta y escritor Yiddish de los niños
David Bergelson (1884-1952), distinguido novelista
Salomón Lozovsky (1878-1952), Director de la Oficina de Información Soviética, Comisario Adjunto de Relaciones Exteriores, denunció vigorosamente las acusaciones contra él y los demás
Boris Shimeliovich (1892-1952), Director Médico del Hospital Clínico Botkin, Moscú
Benjamin Zuskin (1899-1952), asistente y sucesor de Salomón Mikhoels como Director del Teatro Judío Estatal de Moscú
Joseph Yuzefovich (1890-1952), investigador en el Instituto de Historia de la Academia de Ciencias Soviética, dirigente sindical
Leon Talmy (1893-1952), traductor, periodista, ex miembro del Partido Comunista de EE.UU.
Ilya Vatenberg (1887-1952), traductor y editor de Eynikeyt, periódico de la JAC; líder laborista sionista en Austria y EE.UU. antes de regresar a la URSS en 1933
Chaika Vatenburg-Ostrovskaya (1901-1952), esposa de Ilya Vatenburg, traductora en JAC.
Emilia Teumin (1905-1952), Directora adjunta del Diccionario Diplomático, editora de la División Internacional