Un estudio israelí logra reducir recuerdos traumáticos mediante estimulación cerebral

05/Feb/2026

Israel Económico

 

 

Investigadores de la Universidad de Tel Aviv lograron disminuir flashbacks y pensamientos intrusivos al estimular regiones cerebrales vinculadas a la memoria traumática. El método apunta a la raíz neural del PTSD (trastorno de estrés postraumático) y abre una posible nueva vía terapéutica.

 

«Intervenir» recuerdos traumáticos justo cuando vuelven a activarse y aún pueden cambiar: ese es el enfoque de un audaz estudio israelí que utilizó estimulación cerebral no invasiva para reducir los síntomas más severos del PTSD, un problema que se disparó en el país después del 7/10.

 

En el estudio, primero se reactivaron los recuerdos traumáticos de los participantes y solo entonces se aplicó la estimulación cerebral, precisamente en la etapa en que el recuerdo se encuentra en un estado «flexible» y susceptible de cambio, explicaron desde la universidad israelí.

 

El objetivo de los investigadores de la Universidad de Tel Aviv, apuntó un informe sobre sus resultados, era «influir en la forma en que la memoria se reconsolida en el cerebro», aliviando así los síntomas postraumáticos.

 

Se trata, destacaron, de un enfoque innovador para el tratamiento del trastorno de estrés postraumático (o PTSD, por post-traumatic stress disorder). Y también oportuno, teniendo en cuenta el marcado aumento en casos tras el ataque terrorista del 7 de octubre del 2023 y la consecuente guerra en Gaza.

 

Según los hallazgos preliminares del estudio, el tratamiento con estimulación cerebral no invasiva logró reducir significativamente los recuerdos intrusivos, como los flashbacks y los pensamientos intrusivos, que se consideran entre los síntomas más graves y resistentes.

 

Millones de afectados y pocas soluciones

 

Este grave problema de salud mental afecta a millones de personas en todo el mundo, incluyendo soldados y sobrevivientes de atentados terroristas, accidentes de tráfico y violencia.

 

A pesar de los avances en los tratamientos psicológicos y farmacológicos, solo alrededor del 50 por ciento de los pacientes responde bien a las terapias existentes, y los recuerdos intrusivos siguen agobiándolos años después del evento traumático, recordó el informe.

 

Esos recuerdos no son solo pensamientos angustiantes: «son experiencias vívidas y tangibles que reactivan el cuerpo y las emociones como si el trauma se repitiera».

 

Frente a esto, los investigadores se enfocaron en el hipocampo, una estructura cerebral profunda responsable del procesamiento, almacenamiento y recuperación de los recuerdos.

 

Dado que la estimulación directa de las regiones cerebrales profundas requiere una intervención invasiva, el equipo empleó un método indirecto y sofisticado: identificaron las regiones cerebrales superficiales conectadas funcionalmente al hipocampo y las estimularon mediante estimulación magnética transcraneal (EMT).

 

El sitio de estimulación preciso se determinó individualmente para cada participante mediante resonancia magnética funcional, lo que permitió un enfoque terapéutico personalizado.

 

Diez adultos con PTSD participaron en el estudio inicial, con cinco sesiones de tratamiento semanales. Durante cada sesión, primero se reactivó deliberadamente el recuerdo traumático, tras lo cual se aplicó estimulación cerebral, en la etapa en que el recuerdo se encontraba «flexible».

 

Una mejora «constante»

El objetivo de los investigadores, explicó la Universidad de Tel Aviv en su reporte, era influir en la forma en que el recuerdo se restaura en el cerebro, aliviando así los síntomas postraumáticos.

 

Los resultados del estudio, que se publicaron en la revista científica Brain Stimulation, mostraron una marcada reducción en la gravedad de los síntomas postraumáticos, en particular en la frecuencia e intensidad de los recuerdos intrusivos, con una mejora constante en los participantes.

 

Al mismo tiempo, las imágenes cerebrales revelaron una menor conectividad entre el hipocampo y las regiones de estimulación, lo que demuestra que los efectos no fueron meramente subjetivos, sino que reflejaban un cambio real en la actividad cerebral, aseguró el informe.

 

Un ensayo clínico en marcha

Los investigadores remarcaron que, aunque este fue un estudio preliminar realizado en un grupo pequeño y no incluyó un grupo de control, los resultados proveen «una prueba clara de viabilidad».

 

De hecho, ya se está llevando a cabo un ensayo clínico controlado más amplio en la Universidad de Tel Aviv, necesario para evaluar la eficacia y el impacto a largo plazo del método.

 

Si se confirman los hallazgos, esto podría representar un cambio fundamental en la forma en que se tratan los recuerdos traumáticos, abordando no solo sus consecuencias emocionales, sino también la raíz neural subyacente.

 

«Intentamos intervenir, de forma específica, en el mecanismo cerebral de la memoria, justo cuando se reabre y se vuelve susceptible al cambio», dijo el profesor Nitzan Censor, quien lideró el estudio junto a su colega Yair Bar-Haim.

 

«El hecho de haber observado una reducción constante de los recuerdos intrusivos, junto con un cambio medible en la actividad cerebral, es alentador«, aun cuando los resultados son «muy preliminares», completó el académico israelí.