Matilda Britvan, de 10 años, fue la víctima más joven entre las 15 del atentado ocurrido en Bondi Beach durante Jánuca. Arsen Ostrovsky, un abogado israelí y militante de derechos humanos, quien era sobreviviente del 7 de octubre, resultó herido en Australia y sobrevivió.
El domingo 14 de diciembre de 2025, Australia vivió una de las tragedias más dolorosas de su historia moderna: un ataque terrorista con motivación antisemita durante una celebración judía de Janucá en la conocida playa de Bondi Beach, en Sídney. El hecho dejó al menos 15 personas muertas y decenas de heridas, y provocó un impacto profundo en toda la comunidad local e internacional.
Entre los heridos en este tiroteo se encuentra Arsen Ostrovsky, un abogado israelí y defensor de derechos humanos que ya había sufrido un ataque terrorista en octubre de 2023 perpetrado por Hamás en Israel. Ostrovsky se encontraba en Australia con su familia y fue alcanzado por disparos durante el atentado en Bondi Beach. Su testimonio describe escenas de caos y terror en lo que debería haber sido una celebración pacífica.
Su caso destaca la dolorosa paradoja de que alguien que escapó de una de las peores masacres en Medio Oriente se encontrara nuevamente atrapado en un acto de violencia extremista en otro continente. Esto ha resonado fuertemente en círculos de derechos humanos, subrayando que el antisemitismo y la violencia terrorista no respetan fronteras.
Matilda Britvan, una niña de 10 años, fue la más joven fallecida durante el ataque. Su funeral, celebrado en el Chevra Kadisha Memorial Hall de Sídney, se convirtió en un momento de profunda conmoción colectiva. Cientos de dolientes acudieron a despedirla, con tributos que incluyeron pegatinas y juguetes con forma de abeja, en alusión a su segundo nombre, Bee —símbolo que se volvió un recuerdo emotivo de su vida y sueños truncados.
Matilda era descrita por su familia como una niña amante de la naturaleza y los animales, llena de energía y alegría, cualidades que hicieron de su muerte un duro golpe para la comunidad.
Ostrovsky había llegado a Australia dos semanas antes del atentado invitado por organizaciones locales. Durante la mañana de este domingo, cuando compartía la celebración de Januca con su esposa e hijos, el caos irrumpió entre disparos y gritos.
“Vi a niños cayendo al suelo, ancianos tirados, inválidos… la sangre manaba por todas partes. El 7 de octubre había sido la última vez que presencié algo así”, recordó.