Con el cese del fuego en vigencia después de la Guerra de los Doce Días (según la bautizó el presidente de Estados Unidos, Donald Trump), los israelíes celebran que pueden finalmente dormir sin tener que despertarse por las sirenas de alarma antiaérea. Crédito foto: FDI
Pero también se escucha y sigue el consejo del jefe de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), el teniente general Eyal Zamir: la campaña León Naciente contra el régimen de Irán fue éxito, pero «no hay que dormirse en los laureles».
Por eso, en estos días se pueden leer en Israel abundantes análisis del conflicto y del escenario geopolítico preparados con mucha prudencia, porque -como dice uno de esos comentario-, ni el programa nuclear ni el sistema de misiles de Irán fueron erradicados por completo.
«Y lo que es crucial, el régimen iraní sigue en el poder», alertó la analista Sarit Zehavi, del centro de investigación y educación Alma, que tiene su sede en el norte de Israel.
La masiva campaña israelí contra la infraestructura militar y nuclear de Irán «mejoró sin duda el panorama de Medio Oriente», destacó Zehavi. Y, al menos por ahora, apuntó, «el gran volumen y la profundidad» de los ataques redujeron «significativamente las capacidades clave de Irán».
Un precio doloroso y trágico
El reporte de la directora del centro Alma indicó, por otro lado, que cerca del 65 por ciento de los lanzadores del arsenal de misiles balísticos resultó destruido y un número considerable de misiles convencionales, entre 800 y 1.000, fueron eliminados en territorio iraní.
Por otro lado, Irán lanzó cerca de 500 misiles y unos mil drones contra el territorio israelí durante la guerra. Estimaciones de las FDI indicaron que la tasa de interceptación de misiles se situó entre el 80 y el 90 por ciento mientras que la gran mayoría de los drones fue neutralizada.
Sin embargo, hay que reconocer que «el frente interno israelí pagó un precio doloroso y trágico cuando los misiles» lograron «superar las defensas aéreas israelíes» y causar decenas de muertos y destrozos, señaló la especialista.
«A pesar de los importantes logros ofensivos de Israel contra Irán, ninguno de los sistemas -ni el programa nuclear ni el de misiles- fue completamente erradicado y, crucialmente, el régimen iraní permanece en el poder», escribió Zehavi.
Eso, completó, «nos plantea una pregunta crucial y fundamental: ¿cuánto tiempo le tomará a Irán reconstruir estas capacidades?».
¿Una guerra no resuelta?
Desde Tel Aviv, el analista Raz Zimmt, del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional (INSS, por su sigla en inglés), se expresó en sintonía con Zehavi y dijo que «la guerra entre Israel e Irán concluyó pero no está resuelta».
«Israel puede concluir esta fase del conflicto con un cierto grado de satisfacción», porque incluso si Irán conserva una reserva de uranio enriquecido al 60 por ciento (transferido a lugares ocultos), «su programa nuclear sufrió un importante retroceso», señaló Zimmt.
Según el experto del INSS, que forma parte de la Universidad de Tel Aviv, incluso si los ataques de Israel y Estados Unidos aportaron «una respuesta eficaz» a los peligros inminentes del programa nuclear, «son insuficientes para abordar todas las amenazas que plantea Irán».
«En última instancia, una solución a largo plazo al desafío iraní a la seguridad de Israel reside en un cambio de régimen en Teherán, pero eso depende principalmente de los acontecimientos internos en la república islámica», concluyó.