A pesar de las protestas internas y el
debilitamiento de su economía, Irán continúa canalizando enormes cantidades de
dinero y recursos hacia sus principales milicias terroristas, especialmente el
Hezbollah libanés, para expandir su alcance regional y fortalecer «el
corredor» hacia el Mediterráneo Oriental, que estableció desde Irak,
pasando por Siria, hasta llegar al Líbano.
El presupuesto dado a conocer recientemente
por el presidente iraní, Hassan Rouhani, asigna claramente una cantidad mayor
de fondos a organizaciones benéficas religiosas controladas por el régimen como
a las actividades terroristas regionales encubiertas en detrimento de los
programas sociales y económicos nacionales, según un informe en lengua árabe de
Al Arabiya.
El gobierno de Rouhani afirma estar
enfocado en reducir la pobreza y mejorar las oportunidades de empleo y la
calidad de vida de los ciudadanos iraníes, pero continúa recortando los
subsidios a los productos básicos a las familias pobres en medio de los
crecientes precios de los combustibles, los medicamentos y los alimentos,
señaló la cadena árabe.
En lugar de apoyar a su propia gente, Irán
está dedicando 7.000 millones de dólares al primer semestre del año en
presupuesto de tecnología militar, principalmente hacia su programa de misiles
balísticos, y otros 3.000 millones a la expansión regional del Cuerpo de la
Guardia Revolucionaria de Irán (CGRI).
Teherán rechazó rotundamente cualquier
posibilidad de renegociar el acuerdo nuclear a pesar de los informes sobre los
esfuerzos europeos del mes pasado para restringir la expansión regional de Irán
y su programa de misiles balísticos.
La organización político-terrorista
libanesa Hezbollah es la gran beneficiaria del último presupuesto de los
khomeinistas. Según sostienen algunos analistas persas disidentes, Irán
financia a Hezbollah con una suma de 1.200 millones de dólares al año, aunque
muchos creen que la suma es más cercana a los 2.000 millones», según ha
escrito Tony Duheaume.
En combinación con su red internacional de
empresas delictivas y contrabando de drogas, Hezbollah no tiene escasez de
recursos para seguir consolidando bases operativas para atacar a Israel,
combatir la guerra civil siria apoyando al régimen de Bashar al Assad, apoyar a
los terroristas yemenitas y hacer lo propio con los palestinos de Hamas en
Gaza.
La participación de Hezbollah en el tráfico
internacional de drogas está bien documentada según la prensa árabe. La
organización dispone de una importante base de operaciones también en
Sudamérica, en la zona de la Triple Frontera, entre Brasil, Argentina y
Paraguay donde se vale de la gran población musulmana residente entre los que cuenta
un número significativo de simpatizantes que utiliza en esa área para el
reclutamiento, el contrabando, el tráfico de drogas, el lavado de activos y la
planificación logística para potenciales operaciones terroristas en América
Latina.
La zona de Triple Frontera sigue siendo
«un importante nexo regional de armas, droga, productos, marcas y
tecnología falsificada, tráfico de personas, fraude con tarjetas de crédito y
lavado de dinero. «Todas estas actividades se constituyen en fuentes potenciales
de financiamiento para organizaciones terroristas», dijo el Departamento
de Estado de EEUU, pero también la Policía Federal Brasileña y la Policía
Paraguaya.
Una parte importante de los beneficios
obtenidos de las actividades ilegales de Hezbollah se blanquea mediante la
venta de automóviles a África y en los concesionarios de venta de automóviles
usados en Paraguay y Brasil.
Con la ayuda de Irán, Hezbollah ha
evolucionado de un grupo terrorista clandestino a una organización
política-terrorista hecha y derecha y es uno de los grupos militares
terroristas híbridos más poderosos del mundo árabe. Irán continúa equipando a
Hezbollah con armamento avanzado y sofisticado que representa una amenaza
directa para la seguridad nacional libanesa y regional.
Según agencias de seguridad de los Países
del Golfo, más allá de sus capacidades militares, Hezbollah mejoró su
infraestructura de propaganda en todo el mundo, publica sus propios periódicos,
revistas y libros promoviendo la ideología islámica revolucionaria de la
República Islámica confundiendo religión con política. Irán ayuda a cubrir esos
costos y dispone de unos 15 millones de dólares anuales para mantener la red de
televisión satelital, Al-Manar, basada en Beirut con la intención de ampliar su
alcance ideológico a las comunidades chiítas en todo el mundo.
Por la misma cadena televisiva, tres semanas
atrás, el Secretario General de la organización, Hassan Nasrallah dijo ante
funcionarios iraníes que: «La devoción de Hezbollah a la ideología
revolucionaria de Irán tiene prioridad sobre la constitución del Líbano».
Agregando: «Hezbollah adhiere a las órdenes del Ayatollah Ali Khamenei, y
evitará incurrir en cualquier comportamiento que irrite al líder supremo».
Mientras en su discurso, Hezbollah dice ser
el protector y la vanguardia del Líbano, los hechos reafirman el principal
compromiso de Hezbollah por cumplir las directivas de Irán, incluso a expensas
de los intereses nacionales libaneses, publicó el diario libanés An Nahar.
En otra editorial de la pasada semana, el
mismo diario, asevera que mientras los disidentes iraníes continúan con sus
reclamos y marchas en distintas regiones de Irán manifestando su descontento
con la disposición de los dineros públicos por parte del régimen, sus reclamos
para que se interrumpa la financiación externa a grupos que roban el dinero de
la ciudadanía iraní no sólo no son escuchados, sino que son reprimidos.
Irán y Hezbollah priorizan el financiamiento del terrorismo sobre el desarrollo de sus pueblos
23/Abr/2018
Infobae- por George Chaya