El reino judío de Kazaria

27/Jul/2016

Esc. Esther Mostovich de Cukierman (para CCIU)

El reino judío de Kazaria

Diarios y revistas están publicando síntesis de historia que recuerdan las guerras del Islam contra el Norte de Africa y Europa en la Edad Media. Todas ellas relatan la triunfante invasión musulmana en la península Ibérica, Roma y el Sur de Europa en Italia, Francia, la península balcánica.  Todas las que he leído, omiten un capítulo de historia que quedó en el olvido y salió a la luz entre los testigos del pasado que aparecieron a fin del siglo XIX en la Geniza (altillo) de la Sinagoga de El Cairo. Documentos que fueron estudiados recién a partir de la segunda mitad del siglo XX y que revelan muchas cosas.
Hacia fines del siglo VII e.c. los ejércitos musulmanes habían conquistado Persia, Siria, Mesopotamia y Egipto. Se lanzaron a la conquista de Europa. Ya rodeaban al Imperio Bizantino, pero no pudieron atacarlo ni tampoco entrar en Rusia. Se encontraron con un pueblo guerrero que detuvo su avance: el reino Kázaro. Inicialmente turcos, que aparecieron en el siglo V, tal vez unidos con los remanentes de las hordas de soldados hunos que Atila dejó en su camino. Consiguieron expandirse dominando algunas tribus de mogoles, magiares, búlgaros y otras que más tarde se conformarían en Ucrania y el Sur de Rusia. Formaron un imperio desde Hungría al Mar Caspio y desde el Mar Negro a Ucrania. Algunos de piel y cabellos oscuros, otros de piel blanca, ojos celestes y cabellos rojos.  Desde el siglo VIII a comienzos del siglo XI detuvieron las hordas de tribus bárbaras que venían desde Asia. Fue el reino kázaro quien impidió que los musulmanes entraran en ese entonces, al imperio de Bizancio, a Ucrania y al Noreste de Rusia.
Los musulmanes quisieron ganar a los kázaros para su esfera de influencia convirtiéndolos al islam. Bizancio, quiso ganarlos para su imperio romano del Oriente, presionándolos para que se convirtieran al cristianismo. Kazaria ya era una potencia militar, y en ese entonces un imperio necesitaba luchar en nombre de una religión. Una conversión al cristianismo o al islam los hubiera hecho perder su independencia política. En esas circunstancias, el rey y la aristocracia kázara decidieron convertirse a la que decidieron era la madre y origen de cristianismo e islam: la religión hebrea.
La gente de su tiempo recibió la noticia con la misma sorpresa que los historiadores posteriores. Los musulmanes tuvieron que detener la conquista de Bizancio y el Noreste de Europa, pero no renunciaron a ella. La Guerra Santa del islam fue postergada para reiniciarla en algún momento más oportuno. Recomenzaron en el siglo XIV, poco antes de que los turcos otomanos se adueñaran de Bizancio y pasaran a llamarla Estambul. El imperio turco extendió al islam por las islas y tierras que rodean al Mediterráneo, durante unos cuatrocientos años. Luego por segunda vez, el islam fue perdiendo posiciones y a comienzos del siglo XX, tuvieron que replegarse, postergando la conquista para más adelante. Estamos desde hace poco tiempo asistiendo al primer intento de islamización europea del siglo XXI, pero esa es otra historia.
Sigamos con lo que sucedió con el reino de Kazaria en la Edad Media. Convivían allí súbditos con distintas religiones: varias tribus paganas, minorías musulmana, cristiana y hebrea. Importante cantidad de judíos se refugiaron en Kazaria a partir del año 944, a consecuencia de las persecuciones del emperador de Bizancio que pretendió convertir a los judíos al cristianismo. Historiadores árabes confirman que en Kazaria había una corte judicial compuesta de 7 miembros, doctores de la ley de cada religión. Dos jueces cristianos, dos hebreos, dos musulmanes y un experto en las leyes paganas de las tribus.
Los inmigrantes judíos de Bizancio trajeron en ese entonces a Kazaria las artesanías y el comercio internacional. Desde el puerto kázaro de Itil sobre el Mar Caspio, se embarcaban hacia el Sur, atravesando el Mar Caspio, para unirse a los comerciantes que viajaban hacia Egipto y al Oriente, por la ruta de la seda. No se sabía que los judíos asentados en Kazaria habían desarrollado ese comercio internacional hasta que aparecieron en la Geniza de la sinagoga de El  Cairo las cartas de los comerciantes de Itil, algunas en hebreo, otras en letras hebreas, trasliterando el idioma ruso, ucraniano, e idiomas que hasta hoy, no se han podido identificar. Pudieran ser idiomas de tribus de la zona que después dejaron de usarse porque los habitantes se asimilaron a otras culturas.
En el año 1016, el príncipe de Kiev venció a los kázaros y el reino de Kazaria desapareció de la historia. Los vencidos que quedaron vivos, en su mayoría se asimilaron en los lugares en los que estaban. Algunas pequeñas comunidades judías quedaron en Kiev, en pueblos de Ucrania, Rusia y en la península de Crimea. Otros inmigraron a Polonia y dan testimonio de ello, apellidos de judíos polacos como “Kazarez”. Hay historiadores que entienden que muchas costumbres de los judíos polacos, desde la vestimenta a la receta del popular “guefilte fish” (pescado relleno) provienen de Kazaria.
Según testimonios, algunos judíos que huyeron de Kazaria llegaron a España. En el siglo XII Abraham Ibn Daud, en su obra “Sefer ha cabalá”, del año 1161 dice “hemos visto en Toledo descendientes de los kázaros, discípulos de los sabios del Talmud”.
Historiadores y viajeros árabes, armenios, rusos, persas, hablan de los kázaros, pero la historia europea se olvida de ellos. Copia de varias cartas de la correspondencia entre el rey José, el kázaro, y Rabí Jasdai ibn Shaprut (915- circa 970, ministro de relaciones exteriores del Califato de Córdoba), aparecieron en la Geniza de El Cairo a fin del siglo XIX.
Cuando el poeta Iehuda Halevi (1085–1141) escribe “El Cuzarí“, en España muchos piensan que es novela de ficción. ¡Describe un reino en el Asia cuyo rey era judío! Parecía un sueño. Sin embargo, era verdad, la memoria popular guardó la sustancia del episodio: en algún lugar de Asia, existió un reino independiente cuyo rey y su corte eran judíos. Según dice Simon Wiesenthal en su libro “Operación Nuevo Mundo”, la búsqueda de ese reino judío que contaba la leyenda, fue uno de los motores de las empresas de descubrimiento en que se envolvieron los “cristianos nuevos” de España y Portugal, en los siglos XV y XVI, cuando buscaban desesperadamente algún lugar en el mundo en el cual poder vivir lejos de la Inquisición.
Iehuda Halevi pudo tener en sus manos algunas copias de la correspondencia kázara que a mediados del siglo X mantuvieron Jasdai Ibn Shaprut, el ministro de relaciones exteriores del califato de Córdoba, y el rey Josef de Kazaria. Es posible que Iehuda Halevi imagine en su obra, el momento de la conversión del rey kázaro, el kan Bulan, como una disputa teológica que nunca sucedió, entre las tres religiones.
En esta discusión que relata Iehuda Halevi hay un dato interesante. Bulan de Kazaria, tatarabuelo del rey Josef, hace venir a su presencia a un doctor de ley cristiana y a un imán versado en la ley del islam.  Al doctor en Ley hebrea ¡no tiene que llamarlo! Está en Kazaria, es cercano al rey. En la discusión entre las tres religiones, el khan Bulan se decide por la religión hebrea, a la cual ve como la religión origen de las otras dos y se convence que es la religión superior.
Lo que cuentan tanto las cartas de la Geniza como la obra de Halevi es que a mediados del siglo VIII el rey kázaro y su aristocracia se convierten al judaísmo y hacen venir a rabinos desde Bizancio para enseñarles el idioma y la Ley hebrea. El hebreo de las cartas escritas por los kázaros es tosco y poco pulido, en cambio las cartas de Jasdai Ibn Shaprut están en un hebreo culto y florido. Hay episodios de las cartas encontradas en la Geniza de El Cairo que Iehuda Halevi no menciona. Tal vez, no los conoció.
Iehuda Halevi da la fecha de la conversión a la religión hebrea del rey Bulan, año 740. En ese momento, la aristocracia kázara lo sigue en la conversión; el pueblo se mantiene pagano.
Más tarde, es posible que alguna de las tribus del pueblo se convirtiera al judaísmo. Eso suponen arqueólogos rusos que excavaron a fines del siglo XX en un cementerio medieval con algo más de 200 tumbas que tienen símbolos y palabras hebreas, en la zona de Chelarevo, Serbia. Pero esa es otra historia.
Alguna Bibliografía sobre este tema.
Kevin Alan Brook – The Jews of Khazaria. Jason Aronson. U.S.A. 1999
Martin Gilbert. Atlas de la Historia Judía. La semana Publ, Jerusalem, 1978
Mark Glickman. The Cairo Genizah. Jewish Lights Publishing. USA 2011
Iehuda Halevi. El Cuzari.  Ed. Sigal. Buenos Aires 1959.
Adina Hoffman & Peter Cole. Sacred Thrash. Lost and found world of the Cairo Genizah .Schocken Books, New York, 2011
Arthur Koestler. El imperio Kázaro y su herencia. Ed. Aymá, Barcelona, 1980.
Simon Wiesenthal .Operación Nuevo Mundo.Ed. Aymá, Barcelona,1973