Parte de la historia perdida de los Judíos se esconde a plena vista en Polonia

04/Dic/2014

Enlace Judío, Sharona Schwartz

Parte de la historia perdida de los Judíos se esconde a plena vista en Polonia

Cuando Tomasz Kowal, un
ex campeón de la competición El Hombre Más Fuerte de Polonia, viajó al campo
polaco a principios de este mes con un compañero atleta para levantar una
lápida judía enormemente pesada, se convirtió en el tema candente del día en
los medios de comunicación local. ¿Por qué musculosos hombres tatuados con la
cabeza rapada que normalmente arrastran camiones y levantan barriles ahora
cargan una lápida grabada en hebreo de la tierra al maletero de un coche?
Esa respuesta se
encuentra en un inusual proyecto actualmente en curso en el país de Europa del
Este para rescatar lápidas perdidas de la comunidad judía una vez vibrante,
pero ahora diezmada.
Caminando por los pueblos
y ciudades de Polonia, uno puede toparse con una vista muy inusual: juegos
infantiles, senderos, miradores, incluso partes del recinto de los leones en el
zoológico de Varsovia construidos con piedras con escritura hebrea.
Excavando más hondo, sin
embargo, se hace evidente que no son meras piedras. Son restos de lápidas de
los cementerios judíos saqueados durante y después de la Segunda Guerra Mundial,
cientos de miles de lápidas con nombres y homenajes – algunos profusamente
decorados. El último recordatorio físico de una comunidad que fue casi
aniquilada.
“Lo único que dejamos en
este mundo es un buen nombre, y es nuestro nombre”, dice Jonny Daniels,
director ejecutivo de la organización sin ánimo de lucro From the Depths (Desde
las Profundidades) abocada a la misión de encontrar esas lápidas y otorgarles
una reverencia más apropiada que la de servir como mera decoración callejera.
Daniels – un Judío
ortodoxo de 28 años de edad nacido en Londres, que vivió en Israel durante una
década – decidió el año pasado trasladarse a Polonia, donde él mismo se ha
encargado de peinar las ciudades y el campo con la ayuda de cientos de
ciudadanos polacos que ofrecen voluntariamente información y su tiempo para
encontrar las lápidas (Matzevot, en hebreo; Matzeives, en Yiddish) de las
tumbas saqueadas.
Cómo fue que “el Hombre
Más Fuerte” de Polonia prestó su peso a la misión
Theblaze habló con
Daniels por teléfono desde su oficina en la capital polaca de Varsovia, donde
Desde las Profundidades estableció una línea telefónica, apelando al público a
que llame en caso de observar lápidas judías.
Hace poco recibí una
llamada de un hombre que dijo que tenía una piedra de aspecto extraño en su
propiedad con forma de tronco de árbol. Cavó un poco de tierra debajo de ella y
vio que tenía una escritura hebrea.
Daniels viajó para
visitarlo y vio que, efectivamente, se trataba de una lápida judía única.
Una vieja tradición judía
polaca era, cuando se trataba de un niño, que la lápida se hiciera en forma de
tronco de árbol. Era el símbolo de una vida truncada a temprana edad”, explicó
Daniels.
“Intentamos mover la
piedra, pero no lo logramos. La base pesaba unas 660 libras y yo, literalmente,
no podía ni siquiera moverla”, Concluyó que sería necesario conseguir
maquinaria para levantarla, pero la disposición del terreno lo hacía casi
imposible.
Daniels volvió a su
oficina intentando encontrar una solución. Unos días más tarde, revisando los
últimos consejos de correo electrónico vio en su bandeja de entrada una nota de
Kowal, el campeón del Hombre Más Fuerte, que le preguntó cómo podía colaborar
en el esfuerzo de encontrar tumbas perdidas.
Lo llamé y le dije: “¿Qué
tan fuerte es usted?” Y él se rio “¿Qué le parecen 660 libras?”. Y se rio y
dijo que podría necesitar algo de ayuda.
Así que Daniels, Kowal,
un compañero de este último igualmente fuerte y el cineasta Adam Fox (un amigo
de la infancia de Daniels) se dirigieron al cementerio para ver si podían mover
la lápida del niño judío.
Cuando Kowal y su amigo
desenterraron la lápida de dos piezas – que a juzgar por sus mandíbulas
apretadas parecía ser un esfuerzo incluso para ellos – su compromiso suscitó
mucho interés en Polonia, donde fueron vistos como rompiendo el estereotipo de
los voluminosos atletas convencionales, centrados sólo en el desarrollo de su
aspecto exterior. Ahora eran vistos como personas en la búsqueda de la plenitud
espiritual y contribuyendo a corregir algunos de los errores de las
generaciones pasadas.
Daniels contó su primer
gran descubrimiento de lápidas como arte urbano cuando lo contactó un
periodista polaco que le pidió que visitara el parque de su barrio.
“Me sorprendió ver el
parque, incluida una pérgola, hecho casi enteramente de lápidas judías”, dijo
Daniels.
“Hubo una epidemia antes
y después de la guerra en la que alemanes y polacos destruyeron el 90% de 1.400
cementerios judíos de Polonia”, explicó.
Nueve de cada diez Judíos
polacos (más de tres millones) fueron asesinados durante el Holocausto, además de tres millones de polacos no judíos.
De los sobrevivientes,
“la mayoría no se quedó en Polonia así que los cementerios judíos eran gratis
para todos”, dijo Daniels. “Lamentablemente, la gente iba y robaba lápidas y
las usaba en una gran variedad de usos”.
Desde las Profundidades
apeló con éxito al municipio de Varsovia para tomar todos los fragmentos (cerca
de cinco mil) de lápidas de cada uno de los parques, y transportarlos de nuevo
al cementerio judío de Brudno, en Varsovia. Antes del Holocausto había 400.000
lápidas en Brudno. Hoy, apenas 3.000 permanecen intactas.
Algunos de los familiares
de Daniels fueron asesinados durante el Holocausto, así que rescatar la
historia judía del país es algo personal también para él.
“Nunca quise ir a
Polonia”, dijo Daniels, quien agregó que los libros y las películas sobre el
Holocausto le bastaban.
Pero en 2011, acabó
viajando con Glenn Beck en una visita a Auschwitz como parte de un proyecto
documental.
“Estando allí con Glenn
comprendí lo importante que es y lo mucho que había por hacer en términos de la
memoria del Holocausto”, dijo Daniels. Su misión actual para localizar las
tumbas que faltan pretende evocar a la comunidad que ya no existe.
La cooperación entre
judíos y cristianos
Dedicar su tiempo a este
tipo de esfuerzo significa dosis diarias de dolor y tragedia. Eso describe
parte de la experiencia de Daniels. Al mismo tiempo, se ha sentido alentado e
inspirado por la efusión de buena voluntad de la comunidad cristiana de
Polonia, algo que no esperaba cuando emprendió su proyecto.
Su línea directa
“matzevá” ya ha recibido más de 2.000 correos electrónicos y mensajes
telefónicos. Se han encontrado lápidas en los lugares más inverosímiles: en una
tienda de metal para afilar cuchillos, en la pared de un establo y en los
hogares, incluso en las paredes del baño.
“La lista era realmente
infinita. Lo que hemos visto es esta extraordinaria efusión de polacos
ayudando. Lo sorprendente es que Polonia es un país muy cristiano, y hasta la
fecha tenemos cientos de voluntarios desde el Hombre Más Fuerte de Polonia
hasta bomberos, monjas y sacerdotes”.
Uno de ellos le arrancó
lágrimas.
“Uno de los voluntarios
se acercó a mí con lágrimas en los ojos y me dijo: ‘Mi bisabuelo era un polaco
que recibió dinero de los nazis para cazar Judíos’. Después de la guerra,
cuando mi abuela se enteró nunca más le volvió a hablar”.
“Esto es lo que soy yo, y
no lo puedo cambiar. Entenderé absolutamente si usted no quiere trabajar
conmigo”. En ese momento yo tenía lágrimas en los ojos, me puse de pie y le di
un gran abrazo. Le dije: “Esto me da aún más ganas de trabajar con usted”. Se
ha convertido en uno de nuestros voluntarios más sólidos.
Las personas son personas
y lo que pasó, pasó hace mucho tiempo, la gente tiene que tener la oportunidad
de seguir adelante”, dijo Daniels.
Cómo ayudaron los
voluntarios a descubrir una atrocidad previamente desconocida
Para abrir la
conversación con los polacos sobre el pasado traumático de su país, Daniels
llama a su proyecto de las lápidas “romper el hielo”.
Hay un nivel de
culpabilidad. Huelga decir que el Holocausto no fue su culpa, pero más gente
actuó de una manera negativa que de una manera positiva, dijo Daniels. “Tenemos
que ser muy honestos con eso… este proyecto nos permite iniciar un proceso de
diálogo”.
Los voluntarios polacos
para Desde las Profundidades van de pueblo en pueblo para investigar dónde
podrían encontrar lápidas. Como hablan con la generación de edad avanzada,
también han descubierto fosas comunes anónimas.
“Millones de Judíos en el
Holocausto no fueron asesinados en campos de concentración sino en las ciudades
y los bosques cercanos y cavaron su propia tumba”, dijo Daniels.
Sus voluntarios han
conocido polacos que fueron reclutados por los alemanes como trabajadores
forzados para cavar fosas o enterrar judíos.
Esta misma semana,
encontraron una anciana en un pueblo donde estaban retirando dos lápidas del
pavimento. Se les acercó a ellos y cuando se enteró de lo que estaban haciendo
les dijo que los Judíos de esa ciudad habían sido detenidos, llevados a un
campo, retenidos allí durante tres días y luego trasladados a un Campo de
Concentración nazi. Dijo que, antes de ser transportados, muchos murieron en
ese lugar que es hoy un campo de maíz.
En otros lugares en el
norte de Polonia, los voluntarios descubrieron una fosa común judía bajo un
área de picnic con una cancha de voleibol.
En los lugares donde el
grupo escuchó informes de fosas comunes, trajeron equipos de radar de
penetración terrestre (GPR). Es contrario a la ley religiosa judía exhumar los
cuerpos, pero en base a los datos recogidos, se cree que hay personas
enterradas en esos lugares.
Desde las Profundidades
planea señalar el sitio del campo de maíz como un lugar donde se cree que están
enterrados judíos y poner una piedra conmemorativa.
No sólo se encontraron
signos de muerte, también señales de vida.
En otra ciudad del norte
de Polonia, los voluntarios que van de puerta en puerta preguntando por la
localización de posibles tumbas se encontraron con un anciano que dijo que
aunque no tenía información sobre las lápidas, que sí tenía algo que podría
interesarles.
Sacó un rollo de la Torá
de debajo de su cama y dijo que lo tenía porque, cuando era niño, el vecino de
su familia era el Rabino del pueblo.
Minutos antes de que la
población judía fuese evacuada por la fuerza hacia el campo de exterminio de
Treblinka, el Rabino dijo a su padre: “Por favor, oculta esto por mí. Volveré
enseguida. Si no, dáselo a un Judío, que sabrá qué hacer con ello”, le contaron
a Daniels.
El padre lo puso debajo
del sofá pero cuando la familia cayó en tiempos difíciles, lo utilizaron como
papel para el uso diario. Por lo tanto, sólo un 20 por ciento del rollo
original permanece intacto.
Daniels tiene ahora una
idea especial para este rollo de la Torá, que describió como “el símbolo del
judaísmo y la vida judía” y dio el ejemplo de los judíos que fueron asesinados
mientras corrían a las sinagogas en la Kristallnacht, la Noche de los Cristales
Rotos en 1938, para tratar de guardar los rollos de las Escrituras.
“Tener estos rollos en un
museo sería casi una continuación de esta tragedia. En 2015, sacaremos este
rollo de la Torá para exponerlo en la calle. Literalmente, por todo el mundo
con un escribano, y el libro se completará con los sobrevivientes del
Holocausto”, dijo Daniels.”Ellos escribirán las letras en el rollo de la Torá.
Vino de Polonia y viajará por todo el mundo a los sobrevivientes y acabará en
la sinagoga en la Knesset [parlamento israelí] y será usado un par de veces a
la semana.
“Este fue el último deseo
de este rabino en el camino a su muerte que este rollo de la Torá se guardara y
es precisamente lo que estamos haciendo. Estamos trayendo este rollo de la Torá
a la vida”, dijo Daniels.
Pero para una empresa tan
ambiciosa su grupo necesita apoyo que “nos permita descubrir y reinstaurar esta
herencia judía y traer de vuelta el recuerdo de las personas que se perdieron”,
dijo Daniels.
Cuando puso en marcha la
organización no lucrativa, el grupo pretendía recaudar sólo financiamiento
privado, y así no estar obligados a posibles restricciones vinculadas con los
apoyos del gobierno. “Todo nuestro apoyo proviene de las bases”, incluida la
contribución de la caridad de Glenn Beck Mercurio Uno, dijo Daniels.
El esfuerzo por salvar la
memoria de los Judíos de Polonia estuvo en las noticias esta semana cuando una
ciudad en el centro del país enfrentó una protesta después de desarrollar un
plan de construcción que habría convertido en un cementerio judío en un
complejo de viviendas residenciales. El plan está ahora en espera.