Lenta y trabajosamente la vida en Egipto empieza a encaminarse con una conducción diferente a la que tuvo en las últimas tres décadas, pero la incertidumbre sigue en el horizonte de las expectativas de los egipcios y del mundo. La inexistencia de un movimiento organizado determina que los pasos del gobierno militar provisorio sean poco claros. Del lado de la oposición desarticulada reina aún la espontaneidad.