Macabeadas: Dos médicos octogenarios vuelven a Viena con un mensaje para los nazis

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Sin acuerdo entre los ministros del Cuarteto para reconocer a Israel como el Estado judío

Sin acuerdo entre los ministros del Cuarteto para reconocer a Israel como el Estado judío

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Los cancilleres del denominado Cuarteto para Medio Oriente no lograron llegar a un acuerdo respecto al reconocimiento de Israel como Estado judío y por lo tanto no emitirá una declaración pública tras la reunión convocada para tratar de renovar las negociaciones entre Israel y los palestinos. Un diplomático consultado por el diario Haaretz reveló que el objetivo era “dar algo importante” a cada uno de los sectores. «Los palestinos podían llegar a las fronteras de 1967 con el intercambio de tierras y los israelíes recibirían a cambio el reconocimiento de Israel como patria judía, pero no hubo acuerdo sobre este asunto».

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Hitler dio muñecas hinchables a sus tropas para evitar que cogieran la sífilis

Hitler dio muñecas hinchables a sus tropas para evitar que cogieran la sífilis

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Adolf Hitler autorizó la creación de decenas de muñecas hinchables para evitar que las tropas de las SS recurrieran a prostitutas en París, según un nuevo libro que desvela la existencia de un sorprendente Proyecto Borghild. Se llegaron a fabricar 50 muñecas, de pelo rubio y ojos azules, pero los avergonzados soldados se negaron a usarlas y a los oficiales tampoco les gustó la idea por temor a que el enemigo se burlara de ellos si eran capturados, según descubrió Graeme Donald durante la investigación para su libro El peluquero de Mussolini y recoge la revista Time.

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Finalmente, la esperanza

Finalmente, la esperanza

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A pesar de que la política internacional es un saco roto de esperanzas, hay momentos en que la actualidad se escribe con vivos colores y los pueblos disfrutan de un insólito descanso. Es entonces cuando la historia conquista su mayúscula y brilla intensamente. Personalmente viví uno de esos momentos en la noche en que Berlín destruyó su trágico muro y abrazó el futuro. Me recuerdo borracha de emoción, hermanada a esa ciudad y a esa gente cuyo corazón fragmentado había representado el alma destruida de Europa. Esa noche y en esa ciudad viví la extraordinaria fuerza de la historia. ¿Cuántos en Yuba, o en cualquier otra ciudad del sur sudanés, habrán vivido estos días esa misma fuerza esperanzadora?

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