El pasado mes de junio, el Tribunal Supremo, amparándose en que la Constitución «no prohíbe las ideologías» y que tampoco se pueden perseguir «las ideas», absolvió a los cuatro miembros responsables de la librería Kalki, anulando la sentencia que la Audiencia Provincial de Barcelona había dictado contra ellos. Estaban acusados de difundir ideas genocidas que vulneraban la libertad y los derechos. La Embajada de Israel mostró su desacuerdo absoluto. «Israel ve con mucha tristeza y preocupación la sentencia absolutoria del Tribunal Supremo de España para los dueños de la Librería nazi Kalki, permitiendo así la difusión de libros que incitan al odio y niegan el Holocausto. Israel cree que es una decisión que apoya la violencia racista y demuestra falta de conocimiento histórico. El derecho a la libertad de expresión no puede amparar acciones o ideologías que incitan a la violencia y al genocidio».