El diálogo interreligioso se presenta generalmente como la oportunidad para avanzar en una relación bilateral. La semana última, Londres mostró que es posible y aun apremiante la búsqueda de coincidencias desde múltiples miradas entre instituciones y personas que expresan distintas experiencias de fe. Católicos, protestantes, anglicanos, musulmanes y judíos se reunieron durante dos días en la Conferencia Internacional sobre los Cristianos de Tierra Santa, que organizaron en el Palacio de Lambeth el arzobispo de Canterbury, el primado anglicano Rowan Williams, y el arzobispo católico de Westminster, Vincent Nichols. Los animó el propósito de promover la paz y mostrar signos de convivencia, en un territorio en el que la vida cotidiana se desenvuelve casi en un campo minado. Williams describió recientemente las dificultades que se plantean en torno de los lugares sagrados.
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