El Consejo de Seguridad de la ONU logró ayer romper con su silencio de varios meses sobre la violencia en Siria y condenar por fin al régimen de Damasco, pese a la oposición de Líbano, miembro temporal del órgano que finalmente se desvinculó de la condena a su país vecino. «Es un texto contundente y se trata de un gran éxito para los países europeos que hemos batallado durante semanas para obtener una reacción del Consejo de Seguridad», indicaron fuentes diplomáticas europeas tras alcanzar el acuerdo sobre la condena contra el régimen del presidente sirio, Bachar al Asad.