Asesino» para unos y «anciano enfermo» para otros: la sociedad egipcia se muestra dividida ante el proceso que se iniciará hoy en el Tribunal Penal de El Cairo contra el expresidente de el país Hosni Mubarak.
«Es un asesino, el que ha matado debe morir», dice Alaa Jaled, que perdió a su hermano gemelo el pasado 27 de enero, en el tercer día de la revuelta popular que forzó la dimisión del presidente el 11 de febrero. Al igual que Alaa, la casi totalidad de los familiares de los 850 muertos y de los seis mil heridos durante la revuelta reclaman para el expresidente la aplicación de la ley del Talión.