El exlíder egipcio Hosni Mubarak, y sus hijos Alaa y Gamal, acusados de estar implicados en la muerte de manifestantes y de corrupción, se declararon inocentes ante el tribunal penal de El Cairo. En tanto, la batalla campal volvió a las calles. «Niego completamente esas acusaciones», declaró Mubarak, que comparece ante el tribunal acostado en una camilla, antes de que sus hijos tomaran la palabra para rechazar igualmente los cargos que se les imputan.