La bella princesa fenicia, que fue seducida por Zeus, está viviendo su particular caída del Olimpo. Europa languidece después de siglos de haber sido la diosa del mundo. Hemos sido el yin y el yang, atrapados entre las más terribles brutalidades, que han teñido de sangre el continente, y las más altas aspiraciones, que han culminado en grandes ideas de futuro y en derechos fundamentales. Inventora de la llamada «cultura occidental», durante siglos Europa ha proyectado su influencia más allá de sus confines, y de esa influencia también ha nacido el yin y el yang. ¿Cuánto dolor causó la colonización? ¿Cuántos de los conflictos bélicos actuales se han alimentado de sus míticas ubres? Pero, al mismo tiempo, también proyectó ideas de libertad y de igualdad, que no formaban parte del código de otros lares. De los ideales civilizados de Spinoza a la supremacía imperial de Kipling, de las cruzadas medievales al trabajo católico de solidaridad, de las novelas de Thomas Mann a los panfletos de odio del nazismo. Europa se explica tanto por sus atrocidades como por sus grandezas, y con la suma de ambos polos ha liderado durante siglos la historia de la humanidad. Hasta ahora…
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