La inauguración de sendas cadenas de televisión por satélite en español, una iraní, el 21 de diciembre, y otra saudí, el 1 de enero, implica no sólo que España e Iberoamérica van a ser «bombardeadas» con las diatribas político-religiosas de ambos países en nuestra lengua, sino que lo más pernicioso de sus doctrinas va a irradiarse en ambos lugares. Para algunos simplistas, más cadenas y más puntos de vista implican más libertad, pero para los mejor informados significa más radicalismo para más destinatarios.