Su presencia es una constante en la vida pública nacional. El mundo armenio se rememora a través de sus iglesias, plazas, avenidas y hasta calles con nombres de hijos pródigos. Pero también está la comunidad, amplia y vigorosa, y sus descendientes son hoy uruguayos que participan en la vida pública. El país es el mayor destino de la diáspora Armenia en América Latina de acuerdo a su población. Para nosotros los uruguayos que vivimos en el siglo XXI reconocer y recordar el genocidio armenio es algo habitual. Pero no tenemos suficiente conciencia de haber sido vanguardistas también en ese aspecto. Sin embargo, hace unos días la BBC tituló un artículo: “El reconocimiento del genocidio armenio empezó en Uruguay”.