Nada detuvo a Ismail Haniyeh, Primer Ministro de Hamas en Gaza, de hacer declaraciones al estilo de Ahmadinejad, diciendo que los días de Israel están contados y pidiendo la creación por la Jihad de un ejército árabe para la liberación de Palestina. Sin embargo, detrás de las consignas pretenciosas, se encuentra una realidad muy difícil para Hamas y que ya no puede ser escondida.
En primer lugar, la alianza de Hamas con Irán ha llegado a su fin. Este pacto no era natural, ya que vimos una organización sunita aceptando un estado chiíta no árabe. Pero cuando Hamas rechazó las órdenes de Irán para apoyar al desfalleciente Bashar Assad, Teherán cerró sus puertas al grupo. Lo que es peor, el flujo de dinero utilizado por Hamas para pagar a unos 50.000 funcionarios y soldados en Gaza ha terminado.