Uruguay y varios países occidentales encabezaron esta semana en Naciones Unidas una ofensiva contra el gobierno de Siria por crímenes contra la humanidad, una posición que en asuntos vinculados a los derechos humanos vuelve a mostrar al gobierno de José Mujica alejado de las posiciones de los países pertenecientes al “eje bolivariano”, China y Rusia. El hecho de ejercer la Presidencia del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas determina que Uruguay deba adoptar un alto perfil en asuntos vinculados a los derechos humanos. En dos semanas el gobierno deberá definir una nueva posición trascendente sobre la situación de los derechos humanos en Irán, un régimen cuestionado y al borde del conflicto con Israel, pero que Uruguay no condenó el año pasado cuando el tema se consideró en esa misma instancia.
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