El 27 de mayo de 1942 a las 10.30 de la mañana, dos hombres esperan en la curva de una calle a la entrada de Praga. Esperan que pase el Mercedes Benz que traslada al jefe de la Gestapo, al hombre de Hitler en el Protectorado de Bohemia y Moravia, Reinhard Heydrich. Lo van a matar, van a asesinar a “ La bestia rubia” , a “El carnicero de Praga”. Van a cometer el atentado que buscará dar vuelta la historia del nazismo en Europa, pero sobre todo, van a protagonizar uno de los hechos de resistencia –junto, quizá, con el levantamiento del gueto de Varsovia– más heroicos, de la Segunda Guerra Mundial. Son las 10.30 de la mañana y esos dos hombres, el checo Jan Kubis y el eslovaco Jozef Gabcik, van a matar a Heydrich. Son paracaidistas y llegaron desde Londres, donde opera el gobierno checo en el exilio. Tienen el apoyo de la resistencia organizada en Praga y otras ciudades. Pero a las 10.30, cuando Gabzik encañona a Heydrich y dispara la pistola Sten, el arma se traba. La “Operación Antropoide” parece fracasar. Entonces Kubis tira una bomba que cae al pie del Mercedes. Y el auto explota. Herido, a Heydrich lo internan en un hospital, donde muere unos días después. Por una septicemia.
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