Jerusalén amaneció el viernes cubierta por el manto blanco de una nevada, algo que no ocurría desde hace cuatro años. Tres centímetros de nieve cubrían los tejados y calles de Jerusalén, donde la Intendencia tuvo que los vehículos municipales para que limpien las calzadas antes de que a la caída del sol comience el Shabat, en él que los judíos creyentes no pueden realizar tareas y la mayoría de los servicios públicos israelíes no funcionan.