El País- por Juan Paullier En unos días habremos olvidado el grotesco e insultante incidente antisemita en la marcha del 8M. Haremos como si nada. Seguiremos y, de vez en cuando, nos daremos una palmada en la espalda para congratularnos por nuestra democracia o la sana convivencia. No nos acordaremos del muñeco atravesado por una