En un primer momento, que hoy parece muy lejano, trataron de ocultarlo. Pero ni la República Islámica de Irán ni la organización radical chiita libanesa Hezbolá esconden hoy que apoyan directamente al régimen del presidente sirio Bashar el-Assad, desplegando denodados esfuerzos para impedir su caída y festejando ahora sus últimas victorias militares, con las que espera demostrar que se apresuraron los que vaticinaron que sus días están contados.