Estos días me encuentro sorprendido por una serie de acontecimientos que han desencadenado un conflicto más en el mundo actual, y no sé cómo comenzar mi relato. Lo primero que se me ocurre es presentarme: soy judío, nacido en Uruguay hace cincuenta y cuatro años. Nunca milité en política ni uruguaya ni israelí y no he tenido una participación dentro de mi colectividad como para calificarme de activo judío involucrado en la cuestión israelí. Tengo tres hijas que no son judías, ya que la madre es quien nos hereda la religión, lo cual nos lleva a entender que ser judío no es opción jamás. Asistí a Escuela y Liceo judíos y viajé como muchos por un año en la adolescencia a un Kibutz en Israel.