El viernes, antes del anochecer, iniciará Iom Kipur (Día del Perdón), la jornada más sagrada y solemne del calendario hebreo, de ayuno y contrición, durante la cual D’s termina de juzgar a la humanidad y sella su dictamen para el resto del año.
El viernes, antes del anochecer, iniciará Iom Kipur (Día del Perdón), la jornada más sagrada y solemne del calendario hebreo, de ayuno y contrición, durante la cual D’s termina de juzgar a la humanidad y sella su dictamen para el resto del año.
En nuestro país existen siete Movimientos Juveniles judíos que aúnan a jóvenes sionistas, con actividades que procuran el desarrollo educativo, social e ideológico de sus integrantes.A través de educación no formal, se trasmiten valores judeo sionistas a chicos desde los 4 hasta los 18 años. La institución central que nuclea a estos Movimientos, se denomina Federación Juvenil Sionista y se encuentra en su 70ª cumpleaños. En el marco de este festejo, se ha organizado una nueva edición de un importante evento llamado Noariá. Luego de varios años sin que se realizara, esperamos sea un éxito en todos los aspectos que abarca: deportivo, cultural, artístico, social. Asimismo, encontrándonos en días festivos judíos (Año Nuevo, Día del Perdón, Fiesta de las Cabañas y Fiesta de la Biblia) los Movimientos Juveniles trasmiten, a través del Comité Central Israelita del Uruguay, su saludo con los mejores deseos. (Ver galería de imágenes)
El pueblo judío ha construido su identidad mediante un Libro. Es algo insólito y asombroso, que revela la profunda relación entre el ser humano y las palabras. La identidad de cristianos y musulmanes también se ha forjado a partir de un texto, pero siempre existió un espacio geográfico y político que permitía consolidar las creencias y normalizar la vida comunitaria. Por el contrario, los judíos carecieron durante siglos de un suelo y unas instituciones que salvaguardaran su existencia como pueblo. De ahí que la Torá y el Talmud se convirtieran en la patria real y simbólica de una comunidad hostigada, segregada y maltratada, a veces hasta el exterminio. A pesar de la diáspora, los pogromos y la Shoah, el puedo judío ha llegado hasta nuestros días, logrando constituirse como Estado.
Adolfo Barnatán expone desde hoy en el Centro Sefarad Israel, en Madrid, su colección de pinturas «1492», cuadros en los que el artista revive el sufrimiento de los judíos expulsados de España y que está dispuesto a donar para que se exhiban todos juntos.