En su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el primer ministro de Israel Binyamin Netanyahu hizo una equiparación entre el grupo terrorista palestino Hamas y el ISIS (o Estado Islámico): “Ambos son ramas del mismo árbol venenoso” aseguró. Aunque logísticamente no hay coordinación entre estos grupos, ni organigrama que los una, y cada cual tiene su nacimiento en una coyuntura y tiempo diferentes, y albergan ambiciones dispares, Netanyahu está en lo cierto: ideológicamente, Hamas e ISIS están hermanados en la Jihad. Ambos desprecian la “infidelidad” occidental. Ambos aspiran a erigir un califato islámico; en Palestina uno, en toda la región el otro. Y ambos son visceralmente violentos. En un sentido, la lucha de Israel contra Hamas encapsula la lucha universal del mundo libre contra el fundamentalismo islámico.