ISIS y EE.UU. bajo el prisma de Gaza

23/Oct/2014

Comunidades, Por Julián Schvindlerman

ISIS y EE.UU. bajo el prisma de Gaza

En su discurso ante la
Asamblea General de las Naciones Unidas, el primer ministro de Israel Binyamin
Netanyahu hizo una equiparación entre el grupo terrorista palestino Hamas y el
ISIS (o Estado Islámico): “Ambos son ramas del mismo árbol venenoso” aseguró.
Aunque logísticamente no hay coordinación entre estos grupos, ni organigrama
que los una, y cada cual tiene su nacimiento en una coyuntura y tiempo
diferentes, y albergan ambiciones dispares, Netanyahu está en lo cierto:
ideológicamente, Hamas e ISIS están hermanados en la Jihad. Ambos desprecian la
“infidelidad” occidental. Ambos aspiran a erigir un califato islámico; en
Palestina uno, en toda la región el otro. Y ambos son visceralmente violentos.
En un sentido, la lucha de Israel contra Hamas encapsula la lucha universal del
mundo libre contra el fundamentalismo islámico.
Desde ya, muy pocos
diplomáticos, periodistas y académicos se han mostrado hasta el momento
dispuestos a abrazar este postulado. Y en particular, muy pocos han elevado en
relación a Estados Unidos y el ISIS el tipo de preguntas que han hecho -con
auténtica insistencia- en torno a la acción militar israelí en Gaza,
principalmente: ¿Qué hay sobre las bajas civiles en los bombardeos de la
coalición contra posiciones de ISIS en el Medio Oriente?
La aviación
estadounidense, respaldada por jets de las fuerzas aéreas de naciones árabes,
europeas y otras ha estado bombardeando bases, campos de entrenamiento, centros
de arsenales y refinerías en manos del grupo jihadista en la vecindad de varias
ciudades sirias e iraquíes. Se ha reportado sobre la muerte de terroristas, han
surgido videos que muestran a militantes hurgando entre los escombros en busca
de sobrevivientes, y hemos visto fotografías de enormes pilas de humo
elevándose de zonas atacadas. Es probable que Washington haya provocado la
muerte a muchos más civiles árabes de los que ISIS haya matado a civiles norteamericanos,
en términos absolutos y proporcionales. No obstante, tal como Jonathan Tobin se
sorprendía hace poco en la revista Commentary,
sabemos casi nada acerca de posibles muertes civiles en las zonas
agredidas. Quizás no haya habido ninguna muerte civil. O quizás muchas. La
verdad es que no tenemos idea porque quienes deberían estar planteándose eso no
lo han estado haciendo demasiado. Lo cual es llamativo a la luz de la reciente
preocupación que han mostrado por el sufrimiento árabe… al menos en Palestina.
La información ha girado
en torno a la naturaleza bestial de ISIS, el tamaño de sus finanzas, la
velocidad de su expansión, la timorata reacción de la Casa Blanca y las
complejas alianzas regionales surgidas en la necesidad de dar respuesta. Todas
ellas son legítimas preocupaciones geopolíticas. Este esfuerzo en comprender lo
que está en juego estuvo enteramente ausente en la guerra Israel-Hamas.
¿Alguien se interrogó por el presupuesto operativo de Hamas? ¿Se informó
debidamente acerca de su Carta fundacional genocida? ¿Se comentó cabalmente
acerca de sus asociaciones con Irán, Catar y Turquía? ¿De la provechosa
economía de sus túneles? ¿Del centenar y medio de niños palestinos que murieron
construyéndolos? ¿De su fenomenal zigzag organizacional en el contexto de las
revueltas árabes? Estados Unidos está peleando en el lejano Medio Oriente en
válido ejercicio de la doctrina de la responsabilidad de proteger población
civil asediada y para preservar la estabilidad de la zona. Israel debió luchar
contra el movimiento de resistencia islámico palestino en sus fronteras para
proteger al 75% de su ciudadanía que estuvo expuesta a una lluvia incesante de
misiles y -cuanto le cuesta al mundo admitir esto- para sobrevivir.
Es posible que las
preguntas que hasta el momento no se han estado haciendo en relación a la
guerra contra ISIS deban empezar a hacerse prontamente. Los expertos militares
llevan cierto tiempo ya advirtiendo que los jihadistas no podrán ser derrotados
desde el aire y han aconsejado una intervención con botas en el terreno. Apenas
una ciudad iraquí, Mosul, tiene aproximadamente la misma población de Gaza. No
será difícil para los casi 35.000 hombres de ISIS ocultarse entre civiles e
involucrar a los soldados enemigos en combate urbano, tal como los 20.000
miembros de Hamas han hecho con los israelíes. Quizás entonces empiece a
asentarse en el entendimiento mundial la cruda realidad y el terrible dilema de
la pasada guerra en Israel y en Gaza.