Primo Levi recuerda, en su libro La tregua, que hace 70 años se produjo el encuentro con la primera avanzadilla rusa un 27 de enero de 1945 cuando llegaron al campo de Auschwitz, abandonado por los alemanes. Narró Primo Levi “eran cuatro soldados jóvenes a caballo que avanzaban cautelosamente metralla en mano. Cuando llegaron a las alambradas se pararon a mirar intercambiando palabras breves y tímidas, dirigiendo miradas llenas de un extraño embarazo a los cadáveres descompuestos, a los barracones destruidos y a los pocos vivos que allí estábamos. No nos saludaban, no sonreían; parecían oprimidos, más aún que por la compasión, por una timidez confusa que les sellaba la boca y clavaba su mirada sobre aquel fúnebre espectáculo…