Es una legión de extranjeros. Exactamente 15.500 combatientes. Ellos componen las filas del temido Estado Islámico o ISIS, según sus siglas en inglés, el grupo terroristas ultraislámico que opera en Siria e Irak, y ahora en Libia también. Su «pata» extranjera le proporciona a la organización un soporte «físico y monetario», sea recogiendo directamente dinero en sus países de origen antes de partir o gozando de la financiación de las diásporas. Así lo revela un informe de la Fuerza de Acción Financiera contra el Reciclado de Dinero (FATF-GAFI) difundido ayer.