Un nuevo proyecto de ley amplía la definición de terrorismo y quien se dedica a ello, no diferencia entre judíos y palestinos ni entre ataques a soldados o civiles; y endurece las penas de cárcel
Un nuevo proyecto de ley amplía la definición de terrorismo y quien se dedica a ello, no diferencia entre judíos y palestinos ni entre ataques a soldados o civiles; y endurece las penas de cárcel
Oriente Medio es la región más volátil del planeta. Sus problemas económicos, conflictos bélicos e importancia estratégica hacen que sea uno de los principales focos de atención internacional. En estos momentos la guerra de Siria, el Estado Islámico, el acuerdo nuclear con Irán o el éxodo masivo de refugiados con destino Europa conforman un panorama que concita la preocupación de las grandes potencias y de las instituciones internacionales. A todo ello hay que hay que añadir el conflicto árabe-israelí, no por antiguo menos candente.
En plena crisis de refugiados, provocada por el éxodo de los sirios -y no sirios- que huyen de la ferocidad de la guerra en el país árabe, cruzando el Mediterráneo a bordo de precarias embarcaciones y en manos de las mafias que se nutren del tráfico de personas, se encuentran las riquísimas monarquías del Golfo Pérsico con sus ciudades artificiales, rascacielos, lujos excesivos, etc., que jamás fueron el destino de las personas que han sobrevivido a los combates en Siria.
La Asamblea General de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) rechazó una moción que instaba a monitorear las instalaciones nucleares de Israel.Un total de 63 naciones votó en contra de la resolución –incluyendo a todos los países de la Unión Europea (UE)-; mientras que 43 estados votaron a favor, y 33 se abstuvieron.