Hace 75 años que, en plena Segunda Guerra Mundial, los bombarderos alemanes de la «Luftwaffe» (la fuerza aérea de la Alemania nazi) surcaban los cielos y las aguas del Canal de la Mancha dejando caer sus letales bombas sobre Gran Bretaña. La situación no podía ser peor para los ingleses que, desesperados, se veían obligados en ciudades como Londres a protegerse de las explosiones en los túneles del metro. Aquella infame situación formaba parte del plan de Adolf Hitler para conquistar las islas, la denominada «Operación León Marino». Un proyecto que también incluyó la elaboración de una «lista negra» de casi 3.000 objetivos famosos que el «Führer» quería asesinar antes de que finalizase la contienda.
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