Samuel Morán (40) está exhausto pero aún con las suficientes fuerzas para expresar su satisfacción por haber participado en un evento sin precedentes: cruzar a nado el Mar Muerto desde Jordania a Israel. Una manifestación de orilla a orilla. Siete horas en las que 28 valientes nadadores de varios países pidieron la salvación de una de las maravillas de la naturaleza. 17,6 kilómetros de sal y sacrificio para que el Mar Muerto no sea engullido por el cambio climático y la mala gestión humana.