En este tiempo, israelíes y palestinos pelean por una tierra que ambos dicen que les pertenece. Los palestinos están dispuestos a quemarla para que no sea de nadie. No hace falta ir a buscar a Salomón. No les pertenece, no la merecen. Finalmente, queda claro que no desean un Estado, que no les importa ni su naturaleza, ni su santidad. Es sólo hacer que los judíos no la tengan.